Just TRI Hospitalet

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Creo que el Just Tri de Hospitalet ha sido una de las carreras mas raras de mi vida, no por la organización que ha sido de 10, sino por todo lo que suponía para mi. 

A medida que avanzaba la semana me iba poniendo nerviosa, tampoco porque fuese una carrera muy dura o muy importante a nivel competitivo como pueden ser unos campeonatos, sino porque era la primera después de la lesión. 

Llegó el sábado por la tarde y empecé a preparar todo el material para la competición, y mirad lo cruel que es nuestro cerebro que de repente el tendón me empezó a doler. Mi cabeza sabía que la mañana siguiente podría ser un punto de inflexión y creo que eso fue lo que me hizo volver a notar ese daño. Dejé ese cosquilleo de lado y me centré en cenar bien e ir a dormir pronto para descansar. El domingo me levanté bien, con tiempo, con la cabeza en la carrera y nos fuimos con el coche hasta boxes. La competición consistia en 2 vueltas nadando para completar 1500m, 4 vueltas en bici con un total de 40km aprox y 4 vueltas de carrera a pie que sumaban 9km.

Empecé a competir y en mi cabeza repetí varias veces: “si entrenando no te dolía, pues hoy tampoco”. 

Salí bien del agua y con buenas sensaciones formando así, un grupito en bici con otros chicos con quién habíamos nadado juntos, allí iba cómoda, pero pensando a ratos en el tendón, sobre todo en las subidas donde había que hacer mas esfuerzo, la cosa iba bien. El problema venia después, ¿cómo me sentiría al bajar de la bici y empezar a correr?  

Días antes hablando con mi entrenador decidimos correr el tri con las bambas de entreno, las que estoy utilizando a diario, me daban confianza y aunque no están hechas para carreras rápidas, me daban comodidad y seguridad mental. Además, llevaba algunos entrenos que se me cargaban los gemelos bastante, así que esta era otra razón por no llevar unas zapatillas mas agresivas. 

Llegué a la T2, me bajé en la línea de desmontaje, los primeros pasos todo ok. Me pongo las bambas y empieza el show. Primera vuelta nada de dolor, segunda y tercera vuelta empieza ha aparecer, pero no sé si era porque mi cabeza ya lo estaba esperando o porque realmente me dolía. En la última vuelta, tenia a unos chicos detrás y pensé “a ver si puedo evitar que me cojan”, me avanzaron a falta de 1,5 km de meta, pero al estar pendiente de esto ya ni me acordé del pie. Llegué a meta sin dolor, estuve un rato en el post meta y todo igual. Mi madre se fue a comprar una bolsa de hielo y me lo puse un par de veces antes de llegar a casa, creo que eso me ayudó un montón.  

Por la noche me lo noté un poco cargado y la mañana siguiente me levanté igual. Aunque lo tenga un poco dolorido, que creo que es normal después de la competición, estoy contenta porque es menos de lo que esperaba, así que seguiremos adelante cuidándolo, vigilando y al mismo tiempo intentar volver a coger la forma, sobretodo en la carrera a pie. 

No os he hablado ni de tiempos ni de ritmos porqué en Hospitalet no era mi objetivo, sé que no estoy muy bien y sobre todo lo noto corriendo, pero vamos a seguir adelante y como siempre decimos: La única lucha que se pierda es la que se abandona y aquí nadie abandona. 

Muchísimas gracias a todos por vuestros mensajes de apoyo, por vuestros gritos de ánimos y por todo vuestro calor, sin vosotros seria mas difícil salir de esto. También gracias a Quim por aguantar mis nervios y a Juanan por la carrera, un triatlón sencillo y muy acogedor con circuitos fáciles y rápidos. Gracias a todos. 

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